jueves, 14 de junio de 2012

T T Y L


Bueno, al fin última entrada! La verdad que no se si seguiré escribiendo por aquí, pero en fin, allá vamos. Hoy toca hablar del aprendizaje de lenguas a través de redes sociales e Internet en general, cosa que encuentro bastante interesante.


La verdad que la pregunta la encuentro bastante obvia, claro que hemos utilizado recursos online para aprender lenguas o adquirir cualquier tipo de conocimiento (estamos trabajando a través de blogs y wikis, no se si lo sabéis). A parte de esto, también he trabajado a través de una red social (Yammer) en una asignatura de historia de Europa durante el ERASMUS, pero nunca he hecho nada conscientemente para aprender idiomas en línea.

La verdad que me parece algo difícil aprender un idioma desde cero a través de Internet: ¿se supone que tengo que estar todo el día escuchando la vocecita de Loquendo para aprender a pronunciar? Elijo muerte. Creo que, tal y como se dice en una de las lecturas de esta semana, deberían complementarse estos dos tipos/metodologías, más que aislarse la una de la otra, pero bueno, parece que se tienen algo de tirria. Eso sí, hablando con los amigos que tengo en el extranjero algo aprendo y, en algunos casos, me siento bastante retrasado cuando me dicen algo y no lo entiendo. Ah no, es peor cuando es una expresión que no sale en el diccionario y tienes que preguntarlo directamente...
 
Y, PARA FINALIZAR, también incluimos algunas herramientas dentro de estas EVAs (que nada tienen que ver con Adán). Y eso sí que lo he vivido, en mi instituto y academia de inglés ya hacen uso de las pizarras electrónicas, pero, personalmente, tampoco son la panacea...

PD: el título de la entrada, para quien no lo sepa, significa “talk to you later”. Estube 20min. de reloj buscándolo la primera vez que lo vi... (suerte que era una despedida y no tenía que contestar).

miércoles, 13 de junio de 2012

I beg your pardon?


Después de tres días trabajando de forma intensiva en este blog, ya tengo el cerebro más seco que el ojo de un tuerto (como diría mi padre). Pero aún recuerdo el examen más difícil que he visto, o más bien, oído en mi vida. Ese examen fue: la parte de comprensión oral del CAE.

A ver, tengamos en cuenta que pusieron un CD en un radiocasete (sí, aún existen los radiocasetes) conectado a dos altavoces. Era una sala con unas cien personas en ella, los sujetos a los que podíamos escuchar eran de diferentes nacionalidades (no sólo ingleses/americanos/whatever) y tendían, por lo que pudimos deducir, a abrir poco la boca. En fin, que media hora escuchando a los “boca de piñón/morder un limón” de vete tú a saber de donde son, intentando entender algo mínimamente y rellenar huecos, se me hizo más que eterna.
 a
Qué yo sepa, de aquel examen nadie salió contento, ni si quiera los de padres anglófonos. Obviamente, era una prueba muy válida, ya que evaluaba de una forma inimaginable nuestras capacidades de comprensión del inglés y ya habíamos hecho alguna cosilla de acentos raros. Pero... fiable? Perdón? Por lo que se (un compañero repitió el examen), la prueba de diciembre parecía sacada del FCE y fue más que fácil. Así que, de fiable nada.

martes, 12 de junio de 2012

Cotilleos, prostitución y una película.


Bueno, a ver: creo yo que todos hemos hecho alguna de las actividades que se comentan en las guías de esta entrada, ¿no? Que tire la primera piedra quien no haya deseado leer en voz alta para demostrar lo bien que se le da.

Pero yo, esta vez, comentaré algunos recursos que han utilizado mis profesores de idiomas y que, después de haberlos sufrido me he sentido genial (quizás me plantee el sadomasoquismo...). En fin, los recursos son los siguientes: una película y una simulación/juego de rol/aceptaremos pulpo como animal de compañía. La película la vi en clase de francés, versión original (¡hombre! ¿Qué os pensabais?) y subtitulada en francés “aussi” (“también”, para los que no tenéis mucha idea de francés). El título no os sorprenderá (Amelie), pero yo si me sorprendí a mí mismo cuando acabé de ver la película en cuarto de la ESO y había entendido de qué iba! En ese momento me sentí genial, sí.

El otro recurso fue una simulación llamada “Gossip”. Yo era la mujer de un policía: me tacharon de prostituta, ladrona y trepa entre otras cosas. A mi marido, en la misma línea, de corrupto, mafioso, asesino, chulo (proxeneta), etc. También apareció algo de sexo lésbico senil, maltrato, infidelidades, un espía y miles de cosas más. Todo esto en una simulación de tres horas en la que sólo nos dieron algo de información de nosotros mismos, pero con total libertad para añadir más cosas y cotillear con el resto de la clase (supuestos vecinos). Aquel día también me sentí muy bien, aunque quizás fue por todo lo que llegamos a decir o las situaciones que nos llegamos a inventar.

Pero bueno, ¿vosotros qué me contáis?

lunes, 11 de junio de 2012

Mi currículum: bastante escueto. El de mis asignaturas: no tanto.


Bueno, creo yo que en este punto todos coincidimos, no? Temas divididos por el vocabulario, siempre comenzando por el más simple y acabando por uno más complicado; gramática relacionada de una forma excepcional con la complejidad y el vocabulario ya comentado, ejercicios muy mecánicos y “ligeros” en un primer momento y una larga lista de características de cualquier asignatura de idiomas/lenguas que se haya hecho en un instituto.

Ahora que lo pienso, parece que la variedad no es la característica de los libros de texto de inglés... ni de la mayoría de los cursos (al menos de los centros de educación obligatoria)... ¡ni de los títulos de los temas! Por Dior, todos los temas de todos los libros, no importa que editorial sea, son casi iguales. Cosas tipo: “My family”, “My clothes”, “It's cold!”, “The circus”, “Qu'est-ce qu'on achète?” o “En ville”. Segurísimo que no sabéis de qué iban los temas...

Eso sí, después de esta ironía, la verdad que los títulos son poco criticables, pero lo que sí me parece criticable es la poca variedad de metodologías, currículums de los libros y asignaturas y tener que pagar para poder recibir una educación mínimamente diferente.

Ah, por cierto, después de haber reflexionado no creo que mi currículum sea tan corto ni el de mis asignaturas tan largo.

¿No querías caldo? Pues dos tazas.


¿Qué si he experimentado alguna vez la taxonomía de Bloom? Más que experimentarla, la he vivido desde el primer momento en que entré en International House.

La verdad que en un primer momento (momento muy largo, por cierto; teniendo en cuenta que estudié allí más de cinco años) no lo noté. Simplemente pensaba: “Mira tú que bien, vamos a jugar antes de comenzar, así se hace menos pesado”. Y hasta que no comenzamos a hacer la asignatura de educación con nuestro actual gurú de la enseñanza (Daniel Cassany) en primer curso, no me di cuenta del porqué de aquella estructura.

Justo ese curso en el que comenzamos el primer año de carrera (qué tiempos aquellos en los que uno estaba animado y amaba su carrera...) llegó una mujer de la que ya os he hablado: Eleanor. Con ella y el curso de preparación para el CAE, la taxonomía de Bloom se convirtió en un dogma. Tal y como se nos explicó, comenzábamos con una explicación, después un juego, después ejercicios mecánicos, luego menos controlados y, finalmente, oral (prácticas abiertas).

En fin, que no hay estructura más clara que la que he seguido durante media vida como estudiante de inglés.